¿Sabías que con el teletrabajo las empresas pueden mejorar la productividad de sus empleados entre un 5 y un 30%? Y encima, trabajar desde casa nos hace más felices al mejorar la conciliación laboral y la calidad de vida. ¿Pero en qué consiste? A continuación, todo lo que hay que saber.

¿Qué es el teletrabajo?


La RAE lo define como el “trabajo que se realiza desde un lugar fuera de la empresa utilizando las redes de telecomunicación para cumplir con las cargas laborales asignadas”. Por tanto, de esta definición se desprenden dos aspectos básicos a retener:

- se trata de trabajar en un lugar diferente de la oficina o el centro de producción
- es necesario el uso de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TICs)

El teletrabajo implica la mayoría de las veces trabajar desde casa (en casi el 80% de los casos). Pero no siempre es así, ya que otras veces el trabajador puede querer hacerlo desde espacios de coworking, desde otros sitios si está en desplazamiento o incluso desde otras oficinas de la empresa deslocalizadas de la sede central. Aquí se incluyen también los llamados nómadas digitales, personas que cambian a menudo de lugar y prefieren no tener un sitio físico fijo desde el que trabajar.

El material y la tecnología básica que se requiere para poder trabajar en remoto hoy en día está al alcance de todos: un ordenador e Internet. Después, claro, hay que tener acceso también a los recursos propios de la empresa, tales como el correo electrónico, los softwares de uso obligatorio, la mensajería instantánea y la telefonía IP (voIP). Todo ello forma parte del llamado trabajo 3.0, una evolución natural de la manera de trabajar.

¿Quién puede acceder a esta modalidad de trabajo fuera de la oficina?


El Código de Trabajo no establece ninguna condición particular para determinar la conveniencia de implantar el trabajo a distancia en una empresa en beneficio de los empleados. En el sector privado normalmente se define en el contrato de trabajo o en una adición al mismo. Un acuerdo de empresa también puede ser válido.

En teoría, el teletrabajo se aplica a todas las categorías profesionales. Pero es evidente que en primer lugar, el trabajo debe ser compatible con trabajar desde cualquier sitio, especialmente en términos de autonomía: ¡las tareas o misiones del empleado deben prestarse a ello!

El teletrabajo es voluntario por parte del empleado: sólo puede establecerse a petición suya y no se puede imponer. Sin embargo, no se trata de un derecho para el trabajador. Dentro de la misma empresa, es posible que el perfil de un puesto pueda impedir la implantación del trabajo remoto mientras que otros puestos pueden beneficiarse de él. Así pues, los empleadores pueden decidir aplicar el teletrabajo sólo a determinadas categorías de personal.

Por último, técnicamente debe ser sencillo de establecer para la empresa. Ringover ofrece una solución telefónica que se pone en marcha en 3 minutos y asegura la continuidad de su atención al cliente, la actividad comercial y el trabajo en equipo.

Las múltiples ventajas del trabajo a distancia


Optar por esta modalidad de trabajo tiene muchas ventajas tanto para las empresas como para los trabajadores. Eso sí, la primera es a nivel medioambiental: se contamina menos. Con este sistema cesan los desplazamientos y las emisiones de gases de efecto invernadero y el gasto de energía.

Para las empresas, el teletrabajo les va a suponer:

• aumentar la productividad entre un 5 y un 30%. La producción crece gracias al incremento de la productividad, que está liada a que una parte del tiempo dedicado al transporte se asigna así a tareas profesionales;
• lograr economizar en el alquiler de los locales y los gastos de funcionamiento y mantenimiento, por ejemplo, del cableado telefónico;
• mejorar la calidad de vida de sus empleados en el trabajo y, en consecuencia, aumentar su motivación e implicación;
• reducir el absentismo y la rotación del personal en la empresa;
• favorecer la contratación de personas con discapacidad.

Para los empleados, el hecho de trabajar desde casa les posibilita:

• un ahorro de tiempo, en particular del tiempo dedicado al transporte;
• mejorar la gestión del tiempo de trabajo;
• tener una mayor autonomía en la gestión de sus tareas;
• una mejor concentración y motivación, con lo que va a mejorar su productividad;
• una mejor conciliación entre la vida personal y profesional.

El teletrabajo supone una práctica de gestión adaptada y una relación de trabajo entre los directivos y los empleados basada en la confianza. Crece así el sentimiento de pertenencia a la empresa por parte del trabajador y el empresario gana en fidelidad.

Los inconvenientes de trabajar de manera remota


Todos los estudios muestran, aunque pueda parecer paradójico, que la mayoría de los inconvenientes afectan al trabajador. Principalmente, la falta de ambiente laboral, el sedentarismo y la no separación entre el trabajo y la vida familiar.

• Al trabajar solos desde casa, el ambiente laboral desaparece y disminuyen las relaciones sociales. La opción de trabajar en espacios de coworking acaba con este inconveniente, y a la vez puede hacer crecer nuestros contactos profesionales.
• Puede provocar sedentarismo. No hay necesidad de desplazarse para coger el transporte o hablar con los colegas. Y ya se sabe: ¡cuánto menos nos movemos, menos queremos movernos!
• Hay un riesgo de repercusión en la familia. Se difuminan las barreras entre trabajo y vida familiar, lo que sumado algunas veces a horarios ilimitados, puede provocar conflictos.

A nivel de empresa, la única desventaja apreciable es que se difuminan las jerarquías, pues el trabajador suele tener contacto directo únicamente con su jefe. Pero al mismo tiempo esto puede aportar mayor agilidad a la empresa en su toma de decisiones.

La realidad actual del teletrabajo


La ministra de Hacienda del Gobierno de España ha declarado recientemente “que busca que las empresas hagan fácil que los trabajadores puedan por una parte atender a sus obligaciones familiares y al mismo tiempo no tengan obligatoriamente que tener presencia en el centro de trabajo”.

Según los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) del último trimestre de 2019, solo el 4,3% de los ocupados españoles desarrollan su jornada laboral trabajando a distancia. El número de personas que teletrabaja ha crecido un 29% en 10 años, pero apenas supera los 820.000. Y en total, solo un 7% reconoce haber teletrabajado de manera ocasional.

La gran mayoría de los trabajadores reconoce que trabajar tiempo fuera de la oficina les hace más eficientes. Pero la realidad es que el 69% de los empleados españoles preferiría teletrabajar desde su hogar, pero "no puede porque su empresa no se lo permite", según un estudio de Randstad.

Las empresas siguen sin tomar conciencia de las ventajas del teletrabajo, pero los datos son claros. El 56% de las compañías que lo han implantado aseguran que ha mejorado el compromiso y la productividad de sus trabajadores.

Infografía con las cifras más importantes del teletrabajo en España


En fin, después de todo lo que hemos visto, no hay dudas de los beneficios que puede aportar el teletrabajo. Se trata de una opción ventajosa para todas las partes que hay que aprovechar. ¿A qué esperáis?